Pero ¿ por que este ataque al Jazz? Adorno se jugaba parte de su identidad, una identidad construida entorno a la música desde su infancia.
Su discurso esta fundamentado en cuatro ejes: Su conocimiento de música “culta”, sus valores estéticos, en el psicoanálisis y en la teoría critica, fundamentada en la teoría Marxiana(Musica, estética, sociología y psicoanálisis).
Respecto a la música:
Para Adorno “... el jazz es una música con una estructura armónica, métrica y formal simplísima, ordena el decurso musical mediante sincopas perturbadoras, sin que esto afecte a la unidad testaruda del ritmo básico, a los tiempos básicos del compás, a las negras ”. Al contrario de lo que pensaba Adorno, el Jazz es una música que puede llegar a ser compleja armónica, melódica y rítmicamente.
Respecto a la armonía, el swing y el primer Jazz en general se basaban en las progresiones y cadencias que se podían encontrar en casi toda la música “culta” hasta el final del clasicismo. En este sentido Adorno podría fundamentar sus afirmaciones sobre el Jazz y su simplicidad armónica, pero lo que Adorno no podía o quería comprender es que el Jazz es una música resultado de la fusión de culturas que asimila fácilmente otras armonías y escalas pues, la mutación y la transformación es el motor del jazz, su esencia misma. Así las armonías basadas en blues dominante y las escalas pentatonicas y hexatonicas características de este estilo y del country (provenientes e la músicas étnicas) se mezclaron con las cadencias y progresiones que usaba Mozart, absorbiendo cualquier lenguaje que fuera valido para tocar, que es lo que importaba, pues el jazzmen en los orígenes del jazz, se jugaban los garbanzos ya que solían ser de origen humilde.
Con el bee-bop se crea el lenguaje mas característico del Jazz, basado en la sustitución y la ampliación de los acordes mediante los dominantes sustitutos y las escalas be-bop. La rotura con la armonía funcional llegara con la grabación en Kind of Blue por 1959 con Miles Davis, disco que Adorno pudo haber conocido. Este nuevo Jazz se basaba en la armonía modal, que tan característica del impresionismo. Adorno falleció en 1969, por lo que en sus últimos años también pudo haber conocido el Free Jazz que se aproxima por esas improvisaciones tan libres que se aproxima de alguna manera a una especie de expresionismo, aunque la filosofía es bien distinta.
De alguna manera se puede decir que el Jazz en un siglo recoge varios siglos de la evolución armónica de la música culta. De alguna forma la Jazzgenesis comprende la clasicogenesis.
El Jazz es sinónimo de sincopa. Mediante este recurso rítmico que Adorno define como perturbador, el Jazz trata de huir de lo evidente, del fraseo a tiempo, busca la belleza de lo inesperado y sorpresivo, desafía tanto al interprete como al espectador. Las melodías sincopadas que popularizo Louis Amstrong evolucionaron hacia las complejas frases del Be-bop, convirtiéndose en la seña de identidad del Jazz. El jazz suena a jazz por sus sincopas, al igual que el vals suena a vals por sus ritmo ternario de subdivisión binaria. ¿Es por ello menos valido que cualquier otra forma musical?.
Adorno trata de desacreditar al Jazz arguyendo y pronosticando que este responde y responderá eternamente como moda atemporal que es, a una serie de formulas que se repiten sin cesar. Pero como hemos visto el Jazz es muy amplio, nada tiene que ver las composiciones que nos dejo Duke Ellington con el Jazz fusión de Steps Ahead o con las composiciones impresionistas del guitarrista Pat Metheny.
No solo eso, la repetición de formulas y ceñimiento estricto a una serie de leyes y normas es la base del buen contrapunto, del contrapunto riguroso. Incluso en el dodecafonismo del admirado Schoremberg hay formulas que se repiten.
Para Adorno incluso las improvisaciones, otra seña de identidad del Jazz, responden a rutinas preparadas cuidadosamente (creo que no le falta razón en esto, que la improvisación esta demasiado mitificada en el jazz) son pobres en comparación con las posibilidades que ofrece la posibilidad de inventar y tratar el material musical. Pero la música occidental se basa precisamente en la estandarización y en la racionalización, desde Pitágoras hasta Schoremberg. Lo bonito de la improvisación y es lo que Adorno no comprende es que las improvisaciones suponen de alguna manera componer en el momento, es cierto que hay unas formulas y unas herramientas musicales limitadas y estandarizadas para improvisar (por eso el jazz suena a jazz) pero el formulismo ha sido parte de la composición durante toda la historia de la música.
En la música culta pasa igual que en todas las músicas, se pueden usar las armonías y los recursos contrapuntisticos que usaba Bach, pero muy difícilmente las composiciones sonaran exactamente igual que las Bach. Con el jazz pasa igual, puedes usar los mismos recursos que usaba Jhon Coltrane, pero difícilmente sonaras igual que el mismo. Cada músico, cada compositor, tiene su propia identidad musical individual. Este es el problema de Adorno, la única visión estructuralista que le ofrece la teoría Marxiana, es insuficiente para abarcar algo tan complejo como la creatividad personal.
Con el tiempo se ha tendido ha la estandarización de los estilos y los recursos jazzisticos convirtiéndose el colegio de música de Berclee en el centro neurálgico de esta estandarización de la música “ligera”. Sin duda si comparamos la velocidad con la que se ha estandarizado la música moderna con los tiempos de estandarización de la música culta, nos encontramos que solo en una sociedad neocapitalista, de la tecnología y de la información, puede darse un proceso de estandarización tan rápido.